Trucos para sobrevivir a un vuelo largo

A todos nos gusta viajar, pero la sensación de bajarse del avión después de pasarse horas volando a otro continente y llegar hecho un cromo no es la más agradable. Ropa arrugada, ojeras, pelo sucio, hinchazón de piernas, deshidratación… ¡Lo que hacemos por unas vacaciones! En su día ya os dimos consejos para superar el jet lag, hoy te presentamos unos cuantos trucos para hacer los vuelos largos menos agresivos para la salud.

Bendita agua

Asegúrate de llevar contigo productos que te aporten hidratación: gotas para los ojos, espray salino para la nariz, tónico para la cara, crema de manos, bálsamo labial… hasta puedes ponerte una mascarilla facial hidratante durante el vuelo. Y claro está, no dejes de beber agua. Recuerda que el ambiente del avión es tan seco como ir por el desierto. Hay que prevenir la deshidratación aplicando estos productos a menudo para llegar a destino lo más decentes posible. Recomendamos especialmente el tónico en espray de agua de rosas para aportar al rostro la humedad que falta en la cabina.

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Foto de stuff.co.nz

Actitud zen

Del mismo modo, los artículos que sirvan para relajarnos serán también imprescindibles en nuestro equipaje de mano. Muchas aerolíneas los ofrecen como amenity, pero por si acaso, lleva contigo tapones para los oídos, una máscara para taparte los ojos y un foulard para cubrirte cuando sea necesario. Aparte, puedes añadir a tu bolso un frasquito de aceite esencial de lavanda para un extra de relax y cargar tu móvil con sesiones de meditación para mantenerte zen durante todo el vuelo.

Además, procura levantarte del asiento cada hora para estirar las piernas y evitar así la temida trombosis del viajero y dolores musculares varios. Aprovecha para ir al baño y hacer algunos estiramientos por los pasillos del avión.

Por último, la ropa cómoda es esencial en viajes de estas características, aunque puedes jugar con las capas para no parecer un sin techo al bajarte del avión.

Hasta la próxima.